Errores comunes desinfectando con lejía
El 31/1/24 hablé junto a Marta Garau en el programa Cinc dies de IB3 sobre errores comunes al desinfectar con lejía.
Las lejías son soluciones acuosas de hipocloritos, frecuentemente de hipoclorito de sodio.
Se utilizan en el hogar como desinfectantes y blanqueantes, debido a que correctamente diluído el hipoclorito se descompone en ácido hipocloroso, uno de los desinfectantes más potentes conocidos, e ión hipoclorito, éste con una capacidad desinfectante bastante menor. A pH inferior a 7,5 predomina en la solución el ácido hipocloroso, por lo que desinfecta mejor. A pH superiores predomina el ión hipoclorito, perdiendo entonces poder desinfectante.
Todos estos compuestos son agentes fuertemente oxidantes, por lo que reaccionan con distintas sustancias alterando sus propiedades. Lo hacen con compuestos coloreados, que de ese modo pierden su color y de ahí el efecto blanqueante, y también con componentes de los microorganismos, como las bacterias, mohos y virus, que consecuentemente dejan de ser viables.
Sin embargo, se trata de un producto cuyas instrucciones de uso son relativamente desconocidas en el ámbito doméstico, lo que se traduce en bastantes errores que trataremos de aclarar, como los siguientes:
Usar con agua caliente
El agua caliente es más eficaz en las operaciones de limpieza, pues la agitación molecular provocada por su temperatura disuelve y arrastra con más facilidad las partículas de suciedad, además de fluidificar los componentes grasos, favoreciendo igualmente su disolución en el agua jabonosa.
Sin embargo, así como esto es verdad para el agua con jabón o detergente, la lejía es un agente distinto y al calentarla el hipoclorito se descompone rápidamente en cloro y oxígeno, del que una buena parte se pierde en la atmósfera en forma de cloro gaseoso. Con ello, además de perder la solución rápidamente su poder desinfectante, se puede afectar a los ojos, garganta y aparato respiratorio de la persona que esté aplicando la lejía, pudiendo provocar una irritación grave, especialmente en espacios cerrados.
En consecuencia, la lejía siempre debe mezclarse y utilizarse con agua a temperatura ambiente.
Usar en espacios pequeños y cerrados
El hipoclorito de sodio es, por su propia naturaleza, un compuesto inestable, que va transformándose en otros, como es el caso del ácido hipocloroso e ión hipoclorito citados, que son, a su vez, también inestables y siguen con la cadena de transformaciones. Tienden a convertirse en cloro gas o, reaccionando con materia orgánica, en cloraminas. Son todos ellos compuestos irritantes de las mucosas, conjuntiva y vías respiratorias (ojos, garganta, bronquios, pulmones). Cuando se utiliza, incluso con agua fría, se va descomponiendo lentamente. Es más, al aplicarlo sobre una superficie, el agua de la solución extendida sobre la misma se evapora y, ya sin agua, tanto el ácido hipocloroso como el ión hipoclorito se inestabilizan totalmente, descomponiéndose de inmediato en cloro gas y oxígeno. Por todo ello sólo deben aplicarse en lugares suficientemente ventilados. Evitar su aplicación en espacios pequeños y cerrados. Especialmente cuando se extienda sobre grandes superficies debemos asegurarnos de mantener las ventanas abiertas hasta que haya desaparecido el olor a cloro.
Usar lejía pura, sin diluir
Contrariamente a una creencia muy extendida, la mayoría de desinfectantes son más efectivos diluídos que en estado puro y eso ocurre igualmente con la lejía.
Tal como se compra está bastante concentrada, pues suele presentar de 30 a 40 g de Cl por litro en el caso de la lejía del supermercado. En estas condiciones su pH es muy elevado y se presenta masivamente en forma de hipoclorito de sodio e ión hipoclorito, que son las formas más estables, pero con un poder desinfectante muchísimo menor.
Cuando la disolvemos en agua buena parte del ión hipoclorito pasa a ácido hipocloroso, que es el agente desinfectante verdaderamente eficaz. Además, el agua ayuda a la dispersión de la suciedad bajo la cual muchas quedan refugiados los microorganismos, que sin esa protección resultan mucho más sensibles a la acción desinfectante.
Debemos diluirla justo antes del uso, pues una vez diluída se descompone a mayor velocidad que en su forma concentrada.
Una dilución adecuada para desinfección del hogar es una parte de lejía por 50 partes de agua fría o un vaso por cada cubo de unos 10L. Para la desinfección de verduras usar una cucharada sopera por cada 2 L de agua. Para desinfección de agua de bebida usar 2,5 mL por cada 100 L o 2 gotas por L. En estos dos últimos casos siempre con lejía en cuya etiqueta aparezca la leyenda “apta para desinfección de agua de bebida”.
Aplicar directamente sobre materiales sucios
Tal como se ha dicho, los microorganismos pueden resultar inaccesibles al hallarse refugiados bajo capas de grasa u otras formas de suciedad. Además, el cloro de la lejía se gasta inactivando la materia orgánica de la suciedad, pudiendo llegar a no quedar suficiente para desactivar a los microorganismos.
Por este motivo la solución de lejía debe aplicarse sobre materiales limpios o previamente limpiados.
Pensar que no caduca o almacenarla de modo inadecuado
Ya hemos dicho que se trata de un compuesto inestable. Aunque se comercialice en solución concentrada, que es su forma más estable, sigue siendo inestable y va descomponiéndose y perdiendo cloro con el tiempo.
Los fabricantes suelen indicarnos la cantidad de cloro en g que contiene, con frases como “x g de cloro por litro a la salida de fábrica” con lo que se evidencia su degradación con el tiempo. Por este motivo, una lejía muy antigua puede haber perdido buena parte de su cloro. Esta pérdida se acelera si dejamos el mal cerrado o sometido a la acción de la luz o del calor, que aceleran su descomposición.
Por este motivo debemos guardar la lejía siempre bien tapada, protegida de la luz y en un lugar no excesivamente caluroso. Las lejías con un año pueden llegar a perder más de un 20% del cloro, incluso con el envase cerrado, por lo que en tal caso nos debemos plantear su renovación.
Mezclar la lejía con otros productos de limpieza
El hipoclorito de la lejía es un compuesto muy reactivo, capaz de reaccionar con muchas otras sustancias, produciendo en la mayoría de las ocasiones compuestos gaseosos peligrosos, por ejemplo con muchos de los productos usados habitualmente en la limpieza del hogar. Por este motivo, es mejor no mezclarlo más que con agua o, como mucho, con jabones de los que tengamos la certeza que son jabones neutros. Son mezclas especialmente peligrosas:
Lejía con cualquier ácido, como el salfumán o agua fuerte (ácido clorhídrico), vinagre (ácido acético): reaccionará enérgicamente liberando cloro, muy irritante.
Lejía con amoniaco: reacciona liberando cloraminas, igualmente irritantes.
Lejía con alcohol de limpieza: se libera cloroformo, ácido clorhídrico y cloroacetona.
Mezclas limpiadoras: pueden contener cualquiera de los anteriores, por lo que igualmente pueden liberarse gases irritantes. Las reacciones de la lejía incluso llegan a producirse con los detergentes ácidos.
En resumen, usemos la lejía siempre recién diluída en agua fría, aplicándola en zonas con buena ventilación y sobre materiales limpios. No mezclarla con otros agentes de limpieza o desinfectantes. Guardarla bien tapada, protegida de la luz y el calor, renovándola periódicamente.
**********************
Errors comuns en l'ús de lleixiu
Els lleixius són solucions aquoses d'hipoclorits, sovint d'hipoclorit de sodi.
S'utilitzen a la llar com a desinfectants i blanquejants, pel fet que correctament diluït l'hipoclorit es descompon en àcid hipoclorós, un dels desinfectants més potents coneguts, i ió hipoclorit, aquest amb una capacitat desinfectant bastant menor. A pH inferior a 7,5 predomina a la solució l'àcid hipoclorós, per la qual cosa desinfecta millor. A pH superiors predomina l'ió hipoclorit, perdent llavors poder desinfectant.
Tots aquests compostos són agents fortament oxidants, per la qual cosa reaccionen amb diferents substàncies, alterant-ne les propietats. Ho fan amb compostos acolorits, que així perden el seu color i d’aquí l'efecte blanquejant, i també amb components dels microorganismes, com els bacteris, floridures i virus, que conseqüentment deixen de ser viables.
Això no obstant, es tracta d'un producte les instruccions d'ús del qual són relativament desconegudes en l'àmbit domèstic, cosa que es tradueix en força errors que intentarem aclarir, com ho són els següents:
Usar amb aigua calenta
L'aigua calenta és més eficaç en les operacions de neteja, ja que l'agitació molecular provocada per la seva temperatura dissol i arrossega amb més facilitat les partícules de brutícia, a més de fluidificar els components grassos, afavorint-ne igualment la dissolució a l'aigua sabonosa.
No obstant això, així com això és veritat per a l'aigua amb sabó o detergent, el lleixiu és un agent diferent i en escalfar-lo l'hipoclorit es descompon ràpidament en clor i oxigen, del qual una bona part es perd a l'atmosfera en forma de clor gasós . Amb això, a més de perdre la solució ràpidament el seu poder desinfectant, es pot afectar els ulls, la gola i l'aparell respiratori de la persona que estigui aplicant el lleixiu, podent provocar una irritació greu, especialment en espais tancats.
En conseqüència, el lleixiu sempre s'ha de barrejar i utilitzar amb aigua a temperatura ambient.
Usar en espais petits i tancats
L'hipoclorit de sodi és, per la seva pròpia naturalesa, un compost inestable, que es va transformant en altres, com és el cas de l'àcid hipoclorós i l’ió hipoclorit esmentats, que són, alhora, també inestables i segueixen amb la cadena de transformacions. Tendeixen a convertir-se en clor gas o, reaccionant amb matèria orgànica, en cloramines. Són tots ells compostos irritants de les mucoses, conjuntiva i vies respiratòries (ulls, gola, bronquis, pulmons). Quan es fa servir, fins i tot amb aigua freda, es va descomponent lentament. És més, en aplicar-lo sobre una superfície, l'aigua de la solució estesa sobre aquesta s'evapora i, ja sense aigua, tant l'àcid hipoclorós com l'ió hipoclorit s'inestabilitzen totalment, descomponent-se immediatament en clor gas i oxigen. Per tot això, només s'han d'aplicar en llocs suficientment ventilats. Evitar-ne l'aplicació en espais petits i tancats. Especialment quan s'estengui sobre grans superfícies ens hem d'assegurar de mantenir les finestres ben obertes fins que hagi desaparegut l'olor de clor.
Usar lleixiu pur, sense diluir
Contràriament a una creença molt estesa, la majoria de desinfectants són més efectius diluïts que en estat pur i això és exactament així igualment amb el lleixiu.
Tal com es compra està força concentrat, ja que sol presentar de 35 a 40 g de Cl per litre en el cas del lleixiu del supermercat. En aquestes condicions, el seu pH és molt elevat i es presenta massivament en forma d'hipoclorit de sodi i ió hipoclorit, que són les formes més estables, però amb un poder desinfectant molt menor.
Quan la dissolem en aigua, bona part de l'ió hipoclorit passa a àcid hipoclorós, que és l'agent desinfectant veritablement eficaç. A més, l'aigua ajuda a la dispersió de la brutícia sota la qual queden refugiats els microorganismes, que sense aquesta protecció són molt més sensibles a l'acció desinfectant.
Hem de diluir-la just abans de l'ús, ja que una vegada diluïda es descompon a més velocitat que en la seva forma concentrada.
Una dilució adequada per a desinfecció de la llar és una part de lleixiu per 50 parts d'aigua freda o un got per cada cub duns 10L. Per a la desinfecció de verdures feu servir una cullerada sopera per cada 2 L d'aigua. Per a desinfecció d'aigua de beguda utilitzeu 2,5 mL per cada 100 L o 2 gotes per L. En aquests dos últims casos sempre amb lleixiu en l'etiqueta del qual aparegui la llegenda “apta per a desinfecció d'aigua de beguda”.
Aplicar directament sobre materials bruts
Tal com s'ha dit, els microorganismes poden resultar inaccessibles en trobar-se refugiats sota capes de greix o d’altres formes de brutícia. A més, el clor del lleixiu es gasta inactivant la matèria orgànica de la brutícia, podent arribar a no quedar-ne suficient per desactivar els microorganismes.
Per aquest motiu la solució de lleixiu s'ha d'aplicar sobre materials nets o prèviament netejats.
Pensar que no caduca o emmagatzemar-la de manera inadequada
Ja hem dit que és un compost inestable. Encara que es comercialitzi en solució concentrada, que és la seva forma més estable, continua sent inestable i es va descomponent i perdent clor amb el temps.
Els fabricants solen indicar-nos la quantitat de clor en g que conté, amb frases com “x g de clor per litre a la sortida de fàbrica” amb la qual cosa se n'evidencia la degradació amb el temps. Per aquest motiu, un lleixiu molt antic pot haver perdut bona part del seu clor. Aquesta pèrdua s'accelera si deixem el mal tancat o sotmès a l'acció de la llum o de la calor, que n'acceleren la descomposició.
Per aquest motiu hem de guardar el lleixiu sempre ben tapat, protegit de la llum i en un lloc no excessivament calorós. Els lleixius amb un any poden arribar a perdre més d'un 20% del clor, fins i tot amb l'envàs tancat. Per això en aquest cas ens hem de plantejar la seva renovació.
Barrejar el lleixiu amb altres productes de neteja
L'hipoclorit del lleixiu és un compost molt reactiu, capaç de reaccionar amb moltes altres substàncies, produint en la majoria de les ocasions compostos gasosos perillosos, per exemple amb molts dels productes usats habitualment en la neteja de la llar. Per aquest motiu, és millor no barrejar-ho més que amb aigua o, com a molt, amb sabons dels que tinguem la certesa que són sabons neutres. Són barreges especialment perilloses:
-Lleixiu amb qualsevol àcid, com el salfumant o aigua forta (àcid clorhídric), vinagre (àcid acètic): reaccionarà enèrgicament alliberant clor, molt irritant.
-Lleixiu amb amoníac: reacciona alliberant cloramines, igualment irritants.
-Lleixiu amb alcohol de neteja: s'allibera cloroform, àcid clorhídric i cloroacetona.
-Lleixiu amb barreges netejadores: poden contenir qualsevol dels anteriors, per la qual cosa igualment es poden alliberar gasos irritants. Les reaccions del lleixiu fins i tot arriben a produir-se amb els detergents àcids.
En resum, feu servir el lleixiu sempre acabat de diluir en aigua freda, aplicant-lo en zones amb bona ventilació i sobre materials nets. No ho barregeu amb altres agents de neteja o desinfectants. Guardar-lo ben tapat, protegit de la llum i la calor, renovant-lo periòdicament.
Comentarios
Publicar un comentario